La desobediencia como impulso al fracaso
Todos tenemos un
camino que recorrer, el cual estará lleno de vicisitudes que deberán ser
resueltas de forma consciente y tolerante. Sin embargo, el hecho de adoptar
buenos valores no significa que alcanzaremos el éxito, debemos poner empeño en
cada una de nuestras acciones. Por lo que, nuestro diario vivir es un elemento
muy importante para formarnos como personas tolerantes y sabias. La sabiduría
se obtiene a través del tiempo, el cual se convertirá en guía de las personas y
moldeador del comportamiento de estos. El objetivo principal de este ensayo es
mostrar de forma escrita, cómo la desobediencia es un impulso al fracaso.
La
desobediencia habita en mayor proporción en los jóvenes, quienes creen que lo
saben todo y no les gusta seguir los consejos que sus mayores les dan. Los
adolescentes piensan que las sugerencias que les dan son por fastidiar o por
controlar sus vidas, y no toman en cuenta la experiencia de la persona que se
está dirigiendo a ellos. “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde y cuando
lo pierde se da cuenta de lo valioso que era”[1],
es un dicho que se adapta perfectamente a este tema, debido a que después que
la persona crece y no tiene quien lo aconseje, es que toman en cuenta las
sugerencias que le dieron en el pasado. Además, hay adolescentes que saben que
actúan erróneamente y saben que los consejos que les dan son relevantes, mas no
le prestan atención y continúan en sus malos actos. Sin embargo, como siempre,
hay excepciones, me refiero a jóvenes que toman la experiencia de los adultos y
tratan de obtener resultados positivos.
Por
otro lado, existen muchos y diversos significados de la palabra desobediencia,
los cuales podemos obtener con sólo navegar en la web. El diccionario
“WordReference” define ésta palabra en sentido general como “Falta de
obediencia, resistencia a cumplir con lo que se le ordena”[2].
Si esta definición se interpreta de manera correcta, podemos llegar a la
conclusión de que se debe actuar de manera obediente y respetar toda ley
impuesta por una persona que posea un rango mayor al nuestro, porque de lo
contrario podíamos ser castigados. Tal vez, en los jóvenes el castigo máximo
seria no salir de la casa o la incautación del celular. En cambio, en los
adultos, dependiendo de la gravedad de la desobediencia, el castigo podría ser
ir a la cárcel de por vida o por un largo tiempo. En cuanto a lo civil, el
diccionario RAE define la palabra desobediencia como “Resistencia pacífica a
las exigencias o mandatos del poder establecido”.
Además,
es necesario señalar que la familia y la sociedad juegan un rol importante en
el desarrollo de la desobediencia en una persona. Un ejemplo claro es cuando
uno de los padres castiga al hijo y el otro padre lo contradice, esto le
demuestra al hijo que no hay coordinación entre ellos y que puede irrespetar
cualquier orden. Cuando una persona crece en un ambiente de contradicción y
donde aparentemente los padres nunca están de acuerdo en cuanto a algo, el
resultado será siempre negativo. Muchos progenitores lo hacen
inconscientemente, sin saber que tendrá sus consecuencias en el futuro, y que
poco a poco la situación se irá agravando. Estas acciones van dando origen a la
desobediencia, y por tanto, al fracaso, cuya residencia en la vida de las
personas es casi irreversible.
Los
padres deben crear conciencia en cuanto a las discusiones y peleas en frente de
los hijos, de esta forma se podría disminuir y hasta eliminar la desobediencia.
Además, deben tratar de estar al tanto de la vida de sus hijos y esforzarse por
lograr la confianza de los mismos. Socializar con los amigos del niño es
también muy significativo, debido a que siempre poseen información importante. Las
amistades son en su mayoría confidentes de casi todo lo que le sucede a una
persona, por eso se debe luchar por lograr su confianza. En conclusión, se debe
educar a los niños continuamente, para que en el futuro, la desobediencia no
los impulse al fracaso.
[1]
María, José. Rincón para la reflexión, de cualquier aspecto del día a día (2009). Febrero 2014. <http://piensa-opina.blogspot.com/2009/08/uno-no-sabe-lo-que-tiene-hasta-que-lo.html>